martes, 10 de noviembre de 2015

Susanita fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar.


Leo: "Tenemos la pretensión de ser las mejores profesionales, madres y esposas, de estar lindas y mostrarnos felices"¿En serio? ¿tenemos esa "pretensión"?  me puse a jugar con la palabra y me encajaban más otras opciones: PREtenSIÓN, preTENSIÓN.

Yo no tengo esa "pretensión" de ser la gran mujer todopoderosa que paga su súper poder con el cuerpo, la salud y la vida misma, yo estoy hasta el coño desde siempre, yo no quiero eso, yo no lo pretendo porque NO LO ESCOJO, me lo echan encima.

Lo que yo escojo, lo que yo quiero es tener tiempo para estar con mi hijo, quiero tiempo para disfrutar con él, quiero tiempo para estar a mi rollo, quiero tiempo para tocarme el higo, quiero tiempo para pintar cajas y para pintar la mona, quiero tiempo para estudiar y para leer y para tomar cañas y para follar. Y como quiero todo eso lo que hago es tener mi casa manga por hombro porque entre planchar la ropa y leer un libro no hay donde perderse. Pero aún así, aunque escoja tener la casa hecha una mierda, en todo lo demás lo que hay no son elecciones, son renuncias. Y lo son porque el señor que es biológicamente responsable de mi hijo no se responsaliza como debiera en su paternidad ejercida, y lo son porque para vivir en este mundo capitalista hay que estar produciendo económicamente abducido por una maquinaria que está muy bien pensada para robarnos el alma. Soy disidente de muchas cosas, pero de otras muchas soy una jodida víctima, como las otras millones de mujeres del mundo (porque si el marrón nos lo comemos todos, nosotras nos comemos el triple).

Dice mi amiga que a veces tiene que darse toques para no caer en ese rol. Yo le pregunto, nos pregunto: ¿te das toques de atención a ti misma, o a la voz interiorizada que te dijo que para ser "buena" tenías que petar en el intento? Y ella lo deja claro:"Petar, peté hace 3 años cuando me separé y perdí mi trabajo, pero no estaba dispuesta a seguir tragando y me planté de muchas mas cosas. Peto cada vez que tengo que hacer la casa después de llegar del trabajo, porque lo odio, por eso también esta manga por hombro... porque muchas veces me siento culpable de estar tirada en el sofá o en facebook dejando mi cabeza volar porque si tengo un objetivo debería estar trabajando para lograrlo.."
Debería...


La culpa, la culpa de las mujeres. ¿De dónde viene? ¿Quién podría pensar que está inscrita en los genes, que es algo que viene con el equipamiento de serie, como el útero o la vagina? Solo podría pensarlo alguien muy alejado de la realidad interna, del dolor del despojarnos de partes enteras de nuestra vida y nuestro ser para ocupar ese tiempo y esa energía en limpiar, maquillarnos, ir a la peluquería, depilarnos, barrer, fregar, cocinar, volver a peinarnos, planchar, hacernos la manicura, zurzir, comprarnos ropa, fregar los cacharros... ¿dónde queda todo lo demás? No, amiguitos y amiguitas, no viene de serie, la culpa nos la implantan desde niñas para que no escapemos a la jerarquía de los sexos, a la desigualdad de los géneros. Nos sentimos culpables... ¿por qué? ante quién? ¿Por atender nuestra necesidad y nuestro deseo? ¿Tenemos que estar cumpliendo con los criterios que nos marcan desde afuera y que nos dicen cómo ser buenas? 

La culpa, la vergüenza... ¿Cuántas veces hemos sentido vergüenza por no estar "correctamente" arregladas en una entrevista con la tutora del niño, o en el médico o por no estar depiladas y tener calor y, vaya, remangarnos con toda la pelambrera a la vista? 

¿Cuántas veces hemos evitado que alguna mamá del cole suba a casa porque la tenemos hecha un solar o hemos pedido perdón a las amigas por tenerla manga por hombro cuando vienen de visita? De eso si que me he curado hace tiempo, ayer mismo pasó mi vecina y se acercó a saludar a mi hijo en su habitación esquivando cojines, zapatillas y chanclas en su avanzar, y por fin me dio lo mismito lo que pudiera pensar de cómo tengo la casa un viernes por la tarde de vagueo madre-hijo.

El derecho a la pereza, el derecho a la negligencia, el derecho al descanso, el derecho a la salud. El texto que leía y  que dio pie a esta nota, venía a cuento de la salud de las mujeres, de como en todos los estudios el factor estrés y sobrecarga es determinante, hay un factor de género en la salud de unos y otras y es un factor cultural que ataca a la linea de flotación de la vida en sí, de la vida de nosotras, de las mujeres. Nos sobrecarga el patriarcado, nos sobrecarga el capitalismo, siempre los dos de la mano para jodernos a diestro y siniestro y nos queda un escaso margen para la desobediencia, así que elijo ejercerlo, hasta donde pueda. 

No puedo llegar a todo (estudios, curro, maternidad, activismo, ocio, sexualidad, vida social, obligaciones domésticas…) , ni quiero intentarlo, así que entre mi salud, y una casa presentable, escojo mi salud. Entre mis libros, los comics de mi hijo, y la plancha... pues eso, que "perdona", pero tengo la casa manga por hombro, pero es que no me da la vida y una tiene sus prioridades.  



Pd: Si decides tener la casa impoluta, tampoco te librarás del mal rollito; lo hagas como lo hagas este mundo masculino y des-cuidado lo tiene todo pensado para hacerte sentir como el culo aun cuando hagas lo que se espera de ti. Echan sobre nosotras lo doméstico y toda tarea de cuidado, pero a la vez es un trabajo que desprestigian, así que no creas que te librarás: te llamarán MARUJA. 









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