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domingo, 8 de noviembre de 2015

VIVIR - NO DEJARSE MORIR

DIGO VIVIR


Porque vivir se ha puesto al rojo vivo. 
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.) 
Digo vivir, vivir como si nada 
hubiese de quedar de lo que escribo.

Porque escribir es viento fugitivo, 
y publicar, columna arrinconada. 
Digo vivir, vivir a pulso, airada- 
mente morir, citar desde el estribo.

Vuelvo a la vida con mi muerte al hombro, 
abominando cuanto he escrito: escombro 
del hombre aquel que fui cuando callaba.

Ahora vuelvo a mi ser, torno a mi obra 
más inmortal: aquella fiesta brava 
del vivir y el morir. Lo demás sobra.





EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.



Me llamarán, nos llamarán a todos. 

Tú, y tú, y yo, nos turnaremos,
en tornos de cristal, ante la muerte.
Y te expondrán, nos expondremos todos
a ser trizados ¡zas! por una bala.
Bien lo sabéis. Vendrán
por ti, por ti, por mí, por todos
Y también
por ti.
(Aquí
no se salva ni dios. Lo asesinaron.)
Escrito está. Tu nombre está ya listo,
temblando en un papel. Aquel que dice:
abel, abel, abel ... o yo, tú, él ...
Pero tú, Sancho Pueblo,
pronuncias anchas sílabas,
permanentes palabras que no lleva el viento...

.. porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más ... 
SANCHO. (Quijote, 11, cap. 74.)

Blas de Otero



lunes, 20 de enero de 2014

ALGUIEN

Alguien limpia la celda
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura

alguien pone en los muros
el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella

alguien limpia su rabia
con un consejo
y la deja brillante
como un espejo

alguien piensa hasta cuándo
alguien camina
suenan lejos las risas
una bocina
y un gallo que propone
su canto en hora
mientras sube la angustia
la voladora

alguien piensa en afuera
que allá no hay plazo
piensa en niños de vida
y en un abrazo

alguien quiso ser justo
no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte

alguien limpia la celda
de la tortura
lava la sangre pero
no la amargura.



MARIO BENEDETTI